Runaway (adjective): uncontrollable, increasing out of control.

Runaway (noun): escape.

It’s 8:30 pm

Late summer

The starting point is a picture, an instant chosen amid the millions of images in which reality appears.

This work recreates the precise moment when an action starts. What is important here is the prelude of what’s coming.

A woman, her blurry features.

An action following a sequence full of hesitation.

In-out.

Waiting-leaving.

Welcoming-saying farewell.

To capture and show an instant, a fragment encapsulating the entire path.

What I want to show is a succession of stages from the photograph, which its maker is full of control of, to the unpredictable image that emerges as I move to a different technique, painting.

The outcome opens unfathomable depths, here moving to (increase) chaos, there moving away from it. I purposely seek the plasticity of photography, altered by my intervention.

Moving from the click of the shutter to my brush stroke, leaving room for surprise. Each piece is a short story where the perspective determines our conclusions and requires seeing life through a single moment, a flash of deep, yet, fleeting understanding.


Runaway (adjetivo): desenfrenado, fuera de control

Runaway (nombre): huida

Son las 20h30.

Final de verano

Un fotograma es el punto de inicio, el instante escogido entre ese millón de imágenes que la realidad nos muestra.

Las obras presentadas recrean el momento preciso del inicio de una acción y en ellas, lo importante es lo que está por venir.

Una mujer, sin rostro definido.

Todo ocurre en una secuencia llena de dudas.

Salir-Entrar

Esperar-Partir

Recibir-Despedir

Captar y reproducir un instante, un detalle que resuma toda una trayectoria.

La propuesta expositiva parte del control de la fotografía inicial a lo impredecible al cambiar de técnica.

El resultado abre oportunidades insospechadas, a veces aumentando el caos, otras, réparandolo.

Busco intencionadamente la plástica de la fotografía modificada por mi gesto. Pasar del « click » del obturador al trazo manual donde queda espacio para las sorpresas.

La mirada en estos relatos breves que constituyen cada una de las piezas, descoloca nuestras conclusiones y exige ver la vida a través de un instante, de un destello de comprensión profunda y a la vez fugaz.


The Whisper

A woman in a corridor, going from somewhere to somewhere. A sensual female character, attractive, walking down the stairs, first hesitant, looking back (?), then moving forward (?). Quite significantly, she is not young, not learning about the world through youthful exploration. The transition here is from experience to experience, from old to new. Or maybe from what has been so far to a new start through descending (placing herself) into to an already familiar mental and emotional disposition, the experience of the hesitant joy the clearing of the mind, the opening up to mental position of entering a new scene (entering here, in fact, is an exit, walking down the stairs, from between the walls, out to the street, which is the source of light in all the images).

Inside, before leaving, she wears a red dress, a gown for the occasion, then, already in movement, she is in casual everyday spring jeans and a T-shirt, but with a spring coat in hand, just in case it rains or gets windy. The paintings are based on photos, taken of a concrete person, the artist, whose figure becomes archetypal in its concreteness through changing the medium. This shift – from the photograph, supposedly a recording of the concrete, to painting, a medium that allows to (re) create the lines and colours – is fully adequate to the moments of transition in Juanco’s work. Moreover, highly conscious of the media, Juanco’s meaning is born partly through this shift.

Zsolt Kozma


Charcos y Ballenas. Las palabras que quedan por decir

Casi todo lo que realmente nos importa, nos ocurre cuando menos lo esperamos.

Es otoño en la región de Champagne, al noroeste de Francia, y la lluvia reciente ha ido dejando su rastro en forma de charcos donde el momento y el instante son los protagonistas de lo efímero.

Ya no hay sonido de lluvia, queda el ritmo del bosque, quedan los charcos, su tierra, su tiza, sus hojas, sus insectos, su latido fugaz, queda el polvo posado en el espejo del agua.

La convivencia se hace jabón y leche, … y calma.

Las copas de los árboles, las ramas veladas a veces y descubiertas otras van haciendo del charco una imagen más profunda, más pozo, más enigmática.

El sobresalto de la belleza.

Los charcos que mojan, los charcos que empapan, los charcos que encharcan.

El común amor al charco ha puesto en contacto a Fernando Beltrán y a Rosa Juanco desde dos puntos de vista en los que se mezclan lo visual, lo físico, lo plástico, con la palabra que es también plástica, también física, también visual.

El trabajo conjunto es sentimiento y es agua, son dos miradas con una geografía y un diálogo común.

En los poemas de Fernando Beltrán hay numerosas alusiones directas, indirectas, sutiles y siempre elegantes a la lluvia y al charco.

La lluvia como primer juguete, los charcos con nombre, la recarga y la descarga del llover, sus poemas-charco.

Charcos y Ballenas es un proyecto expositivo con poemas de Fernando Beltrán en diálogo con la obra fotográfica de Rosa Juanco.

Consta de 19 fotografías en formatos de 50x50 cm y 100x100 cm acompañados de 35 poemas.

Fernando Beltrán (Oviedo, 1956) es Poeta, Premio Asturias de las Letras, profesor de la fundación contemporánea y fundador del Aula de las Metáforas y del estudio creativo El Nombre de las Cosas.


Full of Grace

Statement
A luminous evocation of Caravaggio and La Tour in the single light source faintly glowing from our mobile devices.

Chiaroscuro of the focused and reverent gaze we devote to our essential, indispensable digital prayers.

Lens Culture review
Our dependence on screens has been a subject I have encountered in art a few times before. It is an inevitable fact of our lives at this point. Technology, its dangers and seductions, its effects on society and personal relationships, have been the theme of books, movies, television series like Black Mirror and contemporary artists alike.

What I find interesting about your photographs is that they treat the glow of the phone as a source of familial warmth. It is as if your protagonists are gathering around the fireplace in an embracing moment. As a result, the usual exhibits of alienation arising from screen usage are replaced here with the idea of phones as connectors, communicators, devices that add rather than subtract from our human experience. They also speak of religion, of cult-like devotion to our new Gods, the phones and pads.


Tras la estela de Brodsky cuando defendía que, a diferencia de la narración, la poesía no expresa la emoción, sino que la absorbe lingüísticamente, la serie “El azul no es azul, es un latido” no pretende contar mapas y accidentes geográficos con la razón y al modo de la prosa, sino dejarse llevar por el camino y el desgarro poéticos, donde el vértigo, la intensidad y los sentimientos, en el más puro estilo romántico, ocurren en tormenta.

Líneas isobaras, mares, ríos, desniveles, placas tectónicas..., uno a uno cada fenómeno geográfico atravesado por el filo de las emociones hasta convertirse y absorberse en grieta, desgarro, contemplación, sosiego, labios, relámpagos de color, deseo. Poesía tocada.

Apuesta visual por la pintura pura, utilizando a veces técnicas de acuarela donde el agua es trementina y el color óleo, y en otras ocasiones capas de densidad variable, apoyadas unas en otras, que finalmente se alzan y abisman al tiempo en esa gama de azules inventados, bálticos, soñados. Azul latido. Azul pasión. Azul incurable.

Un espacio inconcreto, sin más localizaciones que unos fugaces y frágiles puntos que sirven de faro, guía o partida al pincel. Cuando la línea de horizonte aparece deja por fin de leerse lo que de mapa y representación real pudieran tener aún las obras. El sustento llegará entonces tan sólo desde las venas, los huesos, el alma del azul, el latir de las piedras. Poesía pintada.

Fernando Beltrán